Programas sociales
en favor de los niños y las niñas
La
situación de la infancia, adolescencia
y juventud (que representan casi la mitad de la
población total del país), es aún
precaria, debido a las graves iniquidades sociales,
el difícil acceso a los servicios públicos,
la salud, la educación y en general a la
satisfacción de las necesidades básicas.
Además
la infancia y la juventud son las principales
víctimas del conflicto armado, no sólo
como agredidos, sino que se les ha convertido
en sujetos activos en las hostilidades. A estos
factores se une la aberrante explotación
laboral, la prostitución infantil, así
como la utilización de los menores por
parte de la delincuencia común.
Asimismo,
el abuso psicológico y físico al
que están expuestos los niños y
las niñas, determina un panorama oscuro
para la Colombia del presente y del futuro. Los
niños de Colombia son las principales víctimas
de la violencia y de la crisis política
e institucional del país. Los derechos
de los niños son violados constantemente.
La
meta del Programa de País es expandir una
cultura de respeto de los derechos consagrados
en la CDN, CEDAW y la Constitución Colombiana
que permita colocar el interés superior
de los niños, niñas, y adolescentes
y los derechos de las mujeres, en especial de
aquellos más vulnerables, en el centro
de atención de las familias, las comunidades,
la sociedad civil y las instituciones del Estado.
Este
ha sido estructurado en 3 programas: Promoción
y Defensa de los Derechos de Niños, Niñas,
Adolescentes y Mujeres, Promoción del la
Equidad y la Inclusión Social, y Costos
Trans-sectoriales para la operación interna
de la oficina de UNICEF en Bogotá.
Los
dos Programas, organizados jerárquicamente
en Proyectos, se adaptarán a la situación
de la niñez y del conflicto armado, incorporando
la respuesta humanitaria ante catástrofes
derivadas de fenómenos naturales y del
conflicto armado.
Los
objetivos de los tres programas son: Consolidar
entre las Instituciones y la sociedad colombianas
instrumentos y condiciones de promoción,
cumplimiento y exigibilidad de los derechos de
los niños, niñas, adolescentes y
mujeres.
Contribuir a la construcción y difusión
de modelos de gestión tanto en el nivel
local, regional y nacional,de servicios y de asistencia
humanitaria con enfoque de derechos y asegurar
una gestión, asistencia técnica
y monitoreo de alta calidad.
Los ejes transversales del programa son:
Contribuir
a que la sociedad colombiana sea una sociedad
más solidaria que respete los derechos
de los niños, adolescentes y mujeres y
que logre reducir los niveles de injusticia social
e iniquidad.
Apoyar
al Estado colombiano en el diseño e implementación
de políticas públicas y modelos
de desarrollo social orientadas al mejoramiento
de la calidad de vida, en áreas rurales,
urbanas y peri-urbanas con énfasis en grupos
vulnerables, desplazados, indígenas y afro-colombianos.
Apoyar
al Estado colombiano en el diseño de sistemas
de información para el seguimiento y evaluación
de impacto de las políticas públicas
con particular énfasis en los compromisos
adquiridos en la ratificación de la CDN
y la CEDAW y las distintas cumbres internacionales.
Desarrollar
estrategias de empoderamiento, comunicación
y movilización que promuevan una cultura
de respeto a los de derechos de la niñez
y adolescentes y mujeres.
Promover
y apoyar iniciativas del Estado y la sociedad
civil orientadas a la reconstrucción del
tejidos social y de mejorar las condiciones de
convivencia pacífica como respuesta al
conflicto armado.
El
reto que se presenta para el programa de país
es grande, ya que tiene que centrarse en la reducción
de las inequidades del país, la situación
de la niñez por causa del conflicto armado
y otra serie de violaciones a los derechos de
los niños que, una vez superadas las causas
más inmediatas de supervivencia infantil,
empiezan a manifestarse como problemas graves
que aquejan a la infancia, niñez, adolescencia
y mujeres en Colombia.
Se
han identificado dos escenarios hipotéticos
dentro de los cuales se piensa evolucionará
la realidad nacional: el logro de unos acuerdos
de paz o la agudización del conflicto.
El dilema es moverse entre líneas de acción
estructuradas en función de un propósito
de desarrollo social, o de unas líneas
de acción orientadas principalmente a la
asistencia humanitaria por lo cual se han propuesto
dos programas que puedan responder a cualquiera
de estos escenarios.
Supone
también mantener una flexibilidad en la
forma como se adelantan las acciones en cada espacio
geográfico, de manera que en algunas localidades
y regiones las acciones humanitarias serán
prioritarias, mientras que en otras, habrá
más espacio a pensar en estrategias de
desarrollo en función de la evolución
del conflicto.
Dichas
líneas de acción están orientadas
a contribuir en el avance de los siguientes ocho
propósitos que buscan responder a los momentos
críticos del desarrollo del niño
y la niña en su ciclo vital:
Buen
comienzo en la vida: Para niños
y niñas que están dando comienzo
a sus vidas, se privilegiará el mejoramiento
de la oferta y calidad de los servicios de salud
y seguridad alimentaria; La promoción de
un Medio Ambiente sano para los hogares, la comunidad
y la escuela.
Bases
Sólidas para la ciudadanía:
Para niños y niñas que están
en proceso de ir sentando las bases para el ejercicio
de su ciudadanía, se promoverá prioritariamente
el acceso, permanencia y mejoramiento de la calidad
de la oferta educativa, principalmente en los
niveles de educación inicial, preescolar
y primaria; La prevención y atención
a la violencia intrafamiliar.
Adolescencia:
Para aquellos niños y niñas
en el período de adolescencia y de consolidación
de su condición de ciudadanos y ciudadanas,
se buscará promover y fortalecer la participación
y construcción de ciudadanía.
Protección
Especial: Dentro de una mirada a la vez
holística y buscando atender igualmente
situaciones especiales, se promoverá la
atención a víctimas de la violencia
y el conflicto armado; El restablecimiento y garantía
de los derechos de la niñez y adolescencia
en condiciones de extrema vulnerabilidad; La gobernabilidad
y fundamentación ético-jurídica
de un nuevo proyecto de sociedad basada en una
cultura de respeto y cumplimiento de derechos.
La
adaptación de la legislación nacional
a la Convención de los Derechos del Niño
continuará siendo una prioridad. Para aquellos
aspectos en los cuales no estamos en capacidad
de cooperar directamente como el problema de los
niños secuestrados y los niños con
limitaciones especiales, se buscará incidir
a través de procesos de movilización
y defensa social apoyando a organizaciones que
actúen en estos campos.
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