
La leche materna constituye,
por si sola, el mejor alimento y la mejor bebida que puede darse
en forma exclusiva a un niño o una niña hasta los seis
meses y con otros alimentos hasta los dos años.
Los niños alimentados con leche materna son más inteligentes,
contraen menos enfermedades y están mejor nutridos que los
que reciben otros alimentos. La lactancia con biberón, especialmente
en las comunidades de bajos ingresos, representa una grave amenaza
para la salud y la vida de millones de niños y niñas,
por las dificultades para asegurar una higiene adecuada.
El primer requisito para que la lactancia
sea exitosa es que la madre reciba información completa, eficaz y amable de parte
del personal de salud para que pueda tomar una opción libre.
Esto le dará confianza en que puede amamantar a su hijo. En
seguida necesita recibir estímulo y apoyo familiar y social,
en especial del esposo o compañero y de la familia, pero también
de la gente amiga, de los grupos organizados de mujeres que dan apoyo
madre a madre para la lactancia y la crianza, de los medios de comunicación
y de las organizaciones patronales en los sitios de trabajo. De este
modo se favorecen las condiciones sociales que hacen posible la práctica
de la lactancia materna: nutrición, salud, apoyo en las tareas
del hogar, mensajes sociales a través de los medios y cumplimiento
a la legislación laboral.
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