
La mujer que amamanta a su
hijo o hija, necesita consumir mayor cantidad de alimentos y líquidos
para satisfacer sus propias necesidades y para garantizar una producción
de leche en cantidad y calidad adecuadas a las necesidades del niño
o de la niña.
Una mujer bien alimentada
durante la gestación, acumula parte
de las reservas necesarias para iniciar la lactancia. Pero una mujer
desnutrida, con reservas nutricionales escasas y alimentación
insuficiente, produce la leche a expensas de sus propias reservas,
lo cual resulta injusto porque ocasiona su desgaste físico
y el deterioro de su estado de salud y nutrición. Esta situación
se agrava aún más cuando se dan ciclos continuos de
gestación y lactancia, es decir cuando el intervalo entre
dos embarazos es menor de dos años.
La familia de la madre
lactante, así como la comunidad en
general, deben estar conscientes de que la mujer amamantará mejor
a su hijo o hija si recibe una alimentación adecuada, apoyo
emocional que le brinde seguridad y confianza en su capacidad de
amamantar y ayuda efectiva en las tareas del hogar y la crianza de
los otros niños.
Contenidos básicos
1. Durante
la lactancia, la madre debe consumir mayor cantidad de alimentos
con el fin de
proteger su estado de salud y nutrición y asegurar suficiente
producción de leche para amamantar a su hijo o hija.
Más información...
-----------------------------------------------------------------------------
2. Un
buen estado de salud y nutrición en la madre lactante es
fundamental para garantizar la crianza del niño o de la
niña y el bienestar del grupo familiar. Para ello, es necesario
espaciar los nacimientos, asegurar a la madre una alimentación
adecuada y corresponsabilizarse en las tareas del hogar y la crianza
a fin de que la madre lactante tenga el descanso necesario y la
disponibilidad para alimentar y atender a su hijo o hija recién
nacido.
Más
información...
|