La Situación en Colombia
La epidemia del VIH/Sida en Colombia se caracteriza
como concentrada, significando esto que la infección está aún
particularmente confinada a grupos definidos de población
de alta vulnerabilidad. Para el año 2004, la prevalencia nacional
en población de 15 a 49 años se estima en 0.7% (siete
por cada mil). La feminización de la epidemia está ocurriendo
gradualmente a nivel nacional y en algunas regiones esta realidad
es evidente desde hace varios años. Se observa a nivel nacional
un progresivo cambio del patrón predominante de transmisión
homosexual hacia el predominio de la transmisión por coito
heterosexual, particularmente evidente en la región nor-oriental
(Santander y Norte de Santander) y en los departamentos de la región
Caribe, donde el número de nuevas infecciones en mujeres jóvenes
ha aumentado a mayor velocidad que en hombres de la misma edad desde
comienzos de los noventa.
La razón de casos hombre : mujer ha descendido de 20:1 al
inicio de la epidemia a 8:1 en 1993, a 6:1 en 1998 y a 3:1 entre
1999 y 2003. En los departamentos de la Costa Caribe este indicador
es cercano a 1:1.
La alta vulnerabilidad de la mujer colombiana
ante la epidemia del VIH/Sida esta determinada por el contexto
cultural machista que
le impone relaciones sexuales dominadas por el hombre, por el abuso
sexual, dentro y fuera de la familia; por la historia de inequidad
de género y de desigualdad social, económica, educativa
y laboral; por la permisividad para que sus compañeros sexuales
estables tengan múltiples relaciones sexuales casuales y por
la bisexualidad de sus compañeros estables; por las exigencias
del “rol” femenino de proveer cuidados a los demás
en detrimento del propio autocuidado y por el permanente aumento
del número de mujeres cabeza de familia. Las relaciones de
poder entre hombres y mujeres, ponen en desventaja a la mujer no
sólo en aspectos de negociación y uso consistente del
condón sino porque por lo regular la mujer ha tenido menos
parejas sexuales que su compañero. Las mujeres se infectan
a edad más temprana que los hombres, simplemente porque se
relacionan con frecuencia con hombres mayores (dentro o fuera de
la relación estable), esto hace que el hombre haya tenido
mayor posibilidad de haber adquirido el VIH con anticipación
en razón a la edad, mayor posibilidad de haber tenido un mayor
número de contactos sexuales. El desplazamiento forzoso es
otro aspecto que esta afectando más a los menores de edad
y a las mujeres, generando desarraigo, desprotección y marginalidad
y propiciando el trabajo sexual forzado.
Aunque en Colombia las mujeres tienen una mayor expectativa de vida
que los hombres, esta es de menor calidad; en las últimas
décadas han accedido más a la educación y tienen
mejor rendimiento académico que los hombres, sin embargo,
están más afectadas por el desempleo y cuando acceden
al empleo, la discriminación es evidente. El mayor nivel educativo
no ha representado proporcionalmente menor discriminación;
en el año 2001, los ingresos de los hombres superaban en un
28% a los de las mujeres.
El número de casos reportados en mujeres en edad fértil
y en menores de cinco años (Sida perinatal) entre 1983 y 2002,
se presenta en la gráfica No 1. Se observa una tendencia constante
al aumento y se espera que este aumento continúe en los próximos
cinco años con la implementación del Proyecto Nacional
para la reducción de la transmisión materno-infantil
del VIH. Gracias a este proyecto, cerca de 120.000 mujeres embarazadas
de los estratos mas vulnerables se han practicado la prueba para
VIH, se han diagnosticado 213 mujeres y se han atendido 174 partos
a gestantes infectadas. Con la terapia antiretroviral que ofrece
el proyecto a estas mujeres desde que son diagnosticadas hasta el
final de su gestación, se ha evitado la transmisión
del VIH a 172 recién nacidos -solo dos han nacido con la infección-.
Es fundamental que este proyecto se convierta n una política
nacional de salud pública dirigida todas las mujeres colombianas
en edad fértil.

|