RESUMEN
Una tierra fértil,
arada y abonada con decisión,
convencimiento y amor, es
el primer requisito para que
la semilla germine. Pero no
es el único factor
que determina que al final
se obtengan los frutos esperados.
Se requiere de la preparación
y la entrega del sembrador,
lo que sólo es posible
si éste, a su vez,
cuenta con las orientaciones,
las experiencias, los conocimientos,
el apoyo y el ánimo
de quienes lo rodean y conocen
globalmente lo que influye
en la cosecha.
En este sentido, el Movimiento
de Niños y Niñas
Sembradores de Paz, Colombia,
es una doble apuesta por la
consolidación de una
cultura pacífica y
solidaria en nuestro país.
Por un lado, un compromiso
con la promoción de
la niñez, especialmente
cuando ésta se encuentra
en situaciones que vulneran
sus derechos. Y por otro,
un deber con la vinculación
y formación de los
animadores y animadoras de
los grupos de sembradores:
jóvenes y adultos,
que enlazan sus corazones,
ideas, esfuerzos, recursos
y sueños, su tiempo
y su trabajo, para ofrecer
un mejor presente y un futuro
esperanzador a los niños
y las niñas que los
rodean.