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- Hemos observado que la formación de los 360
agentes comunitarios de la Pastoral de la Primera
Infancia constituyen la base para generar un proceso
sostenible de mejoramiento de la calidad de vida de
las familias más pobres en sus propias localidades.
- Se ha constatado que el método empleado por
la Pastoral de la Primera Infancia es de sencilla
operacionabilidad y permite que fácilmente
se vinculen agentes voluntarios de la pastoral.
- Se encontró que el servicio ofrecido por
la Pastoral de la Primera Infancia es de una alta
atracción dadas las condiciones de las comunidades
atendidas.
- La experiencia de alianza con Instituciones de salud
y educación permite aunar esfuerzos en el trabajo
a favor de la infancia que es necesario mantener.
- El uso de los libros básicos de los agentes
de la pastoral nos dejan ver que facilitan la comprensión
de los temas a toda la población, las familias
van introduciendo en su vida cotidiana las enseñanzas
aprendidas en la pastoral.
- Comprobamos que recurriendo a alimentos locales,
a alimentos de cosecha, enseñando un buen uso
de los mismos, capacitando a las familias en la forma
de alimentase, en los lugares y en las clases de alimentos,
se mejora el nivel nutricional de toda la familia,
especialmente de los niños/as.
- Se ha constatado que las acciones comunitarias que
realizan los agentes de la pastoral en las localidades
son más eficaces cuando se cuenta con un salón
adecuado y un grupo de apoyo, para acompañar
capacitaciones, recreación y celebraciones.
- Constatamos que las familias orientadas y acompañadas,
a partir del trabajo comunitario, son capaces de constituirse
en agentes de su propia transformación.
- El trabajo de la Pastoral de la Primera Infancia
muestra la importancia de abrir espacios en la Iglesia
de atención integral de los niños/as
de 0 a 6 años, madres gestantes, lactantes,
familias y comunidades, de tal manera que se cubra
la evangelización de todas las etapas de la
vida humana.
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