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- Hemos observado que la formación
de los 1.106 agentes comunitarios de la Pastoral de la Primera Infancia
constituyen la base para generar un proceso sostenible de mejoramiento
de la calidad de vida de las familias más pobres en sus propias
localidades.
- Se ha constatado que el método
empleado por la Pastoral de la Primera Infancia es de sencilla
operacionabilidad y permite que fácilmente se vinculen agentes
voluntarios de la pastoral.
- Se encontró que el servicio
ofrecido por la Pastoral de la Primera Infancia es de una alta
atracción dadas las condiciones de las comunidades atendidas.
- La experiencia de alianza con
Instituciones de salud y educación permite aunar esfuerzos en el
trabajo a favor de la infancia que es necesario mantener.
- El uso de los libros básicos de
los agentes de la pastoral nos dejan ver que facilitan la
comprensión de los temas a toda la población, las
familias van introduciendo en su vida cotidiana las enseñanzas
aprendidas en la pastoral.
- Comprobamos que recurriendo a alimentos
locales, a alimentos de cosecha, enseñando un buen uso de los
mismos, capacitando a las familias en la forma de alimentase, en los
lugares y en las clases de alimentos, se mejora el nivel nutricional de
toda la familia, especialmente de los niños/as.
- Se ha constatado que las acciones
comunitarias que realizan los agentes de la pastoral en las localidades
son más eficaces cuando se cuenta con un salón adecuado y
un grupo de apoyo, para acompañar capacitaciones,
recreación y celebraciones.
- Constatamos que las familias orientadas y
acompañadas, a partir del trabajo comunitario, son capaces de
constituirse en agentes de su propia transformación.
- El trabajo de la Pastoral de la Primera
Infancia muestra la importancia de abrir espacios en la Iglesia de
atención integral de los niños/as de 0 a 6 años,
madres gestantes, lactantes, familias y comunidades, de tal manera que
se cubra la evangelización de todas las etapas de la vida humana.
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