Situación
de la atención a la recuperación
psicosocial de la infancia en Colombia

Los
niños en Colombia 16.722.708
son el 41.5% de la población total, 6.500.000
viven en situación de pobreza (38,9%), 1.137.000
viven en situación de miseria
(17,5%), están siendo severamente afectados
por el conflicto armado, el mismo que desde hace
más de 30 años ha impactado
a más de 4 generaciones. Se puede afirmar
que ano existe una familia colombiana que no haya
tenido uan experiencia dolorosa a causa de la violencia,
el narcotráfico, secuetro,
desaparición, delincuencia común,
limpieza social, etc.
Según datos suministrados
por la Comisión
de Justicia y Paz de enero a diciembre de 1996,
se reportaron 2.858 vítimas de la violencia
política de las cuales el 5% es
menor de 18 años; fueron asesinados en
acciones bélicas, víctimas de atentados,
torturados y desaparecidos. Según cifras
de la Fundación País
Libre en 1998, se reporaron 131 niños
secuetrados, denunciados de un total de 1.439
secuestros, es decir el 10% siendo el porcentaje
más
alto del mundo. Por otro lado la Defensoría
del Pueblo y la Cruz Roja anotan que 22 departamentos
de Colombia
tienen municipios minados.
En 140 hospitales
del país en 1996 se identificaron
44 casos de niños víctimas de
minas antipersonales. Un estudio de la Conferencia
Episcopal, estimó que
la población desplazada por la violencia
en Colombia hasta 1995 fue de 750.000 personas,
es decir uno de cada 50 colombianos se encuentra
en situación de desplazamiento.
El 55% de total de desplazados es menor de
18 años, aproximadamente
413.000 niños que huyeron con sus familias
por diversas presiones de los actores armados.
En 1996 CODHES, la Consultoría
para los Derechos Humanos y el Desplazamiento
informó que:
181.000 fueron desplazados por la violencia
entre diciembre de 1995 y diciembre de 1996
de los cuales 110.000
fueron mujeres y niños, en 1997 se desplazaron
241.000 y en 1998 fueron 308.000 desplazados,
llegando en los tres últimos
años a superar el desplazamiento ocurrido
en la década pasada
entre 1985 y 1995.
Las áreas expulsoras
son el Urabá,
Santander, Sucre y Caquetá y las ciudades
que reciben desplazados son Bogotá,
Medellín, Cali y Montería. Los
niños y mujeres
desplazados engrosan los cinturones de miseria
y marginalidad, el choque cultural a que son
expuestos es dramático y la deprivación
educativa de salud/nutrición y psicosocial
que sufre, es alarmante. A causa de la violencia
sufrida en Colombia por tan largo tiempo, se
puede inferir que
los efectos
emocionales y psicosociales que los niños
colombianos padecen son más
graves que otros niños en América
Latina; los problemas de aprendizaje, las dificultades
en la conentración y memoria
causan atrasos en el proceso educativo.
El
miedo, temor, angustia, difucultades al dormir,
enureis y dolencias psicosomáticas
como dolores de cabeza, vómitos, ápneas,
están afectando a muchos niños
principalmente a los desplazados forzosamente
y a los damnificados.
En 1997 el fenómeno
del Niño y en 1999 el terremoto del
Eje Cafetero y el recrudecimiento de la violencia,
incrementó el número de niños
desvalidos en Colombia. Por otro lado estudios
de la Defensoría
del Pueblo en 1996, expresan que son aproximadamente
3.000 niños involucrados en los grupos
armados, el 60% ha visto asesinar, el 20% son
niños que han participado en msacres.
Muchas niñas que están
en estos grupos quedan embarazadas, muchas abortan,
tienen que realizar un trabajo doméstico
muy duro en las peores condiciones que se puedan
imaginar. El estudio de la Defensoría
expresa que esto niños
manejan y conocen perfectamente armas y son
usados para cargar suministros y para acciones
de espionaje. No tienen cuidados
de salud,
están malnutridos y participan de la
cultura de la violencia en u ncontexto cotidiano
desnconociendo otra forma
pacífica
de resolver conflictos, lo cual hace de ellos
individuos susceptibles de eternizar los ciclos
de violencia. En 1998 la Defensoría
del Pueblo anota que 63 niños fueron
capturados luego de combates con los grupos
armados, 22 dse entregaron voluntariamente
y
7 fueron liberados por los actores del conflicto.
La misma Defensoría para
1998 anota que en “Colombia mueren diariamente
un promedio de 12 niños, 5 son asesinados,
3 mueren por accidentes de tránsito,
1 por suicidio y 3 en accidentes”. Medicina
legal atiende un promedio de 9.500 casos de
maltrato físico y se dictaminan 9.300
casos de abuso sexual. Como lo anotábamos
anteriormente, se puede asegurar que el sufrimiento
de los niños
se acrecentó por el efecto del terremoto
del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999 el
cual
afectó al 70% de la infraestructura
en Armenia y al 50% de la periferia de Pereira.
Se cofirmó la muerte de más
de 1.000 personas (30.000 familias). En Pereira
y sus alrededores fueron 15.000 personas (2.500
familias) las que sufrieron iguales faños.
El 60% de estas 165.000 persoans fueron niños
(100.000).
Muchoas niños quedaron
huérfanos
por la pérdida de sus padres, otros
quedaron mutilados por los escombros que cayeron
sobre ellos. La mayoría de los niños
durmieron en “cambuches” en las
calles, no pudieron asistir a clases debido
a que sus escuelas se destruyeron, a que algunos
de sus maestros murieron, estuvieron heridos
o fueron
también
afectados psicológicamente. Sus clases
sólo
se reiniciaron el 1º de marzo de 1999,
perdieron sus útiles escolares y sus
uniformes ya que quedaron bajo los escombros.
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